Tienes una gran idea para unos nuevos productos o servicios, pero no tienes los medios para llevarlos al mercado. Entonces buscas una compañía más grande para que te ayude. ¿Pero cómo puedes asegurarte de que la compañía no te robe tu idea?

¿Cómo proteger tu idea o producto cuando lo presentas a una empresa?

Innovar no es fácil y sus frutos no se cosechan de inmediato. Pueden pasar años desde que concibes una idea hasta que obtengas un retorno. Cuando innovas, te arriesgas a equivocarte y además tienes que pulir la idea hasta dar con el mejor enfoque. Sin embargo, en cuanto un producto innovador se hace un hueco en el mercado, como por arte de magia surgen imitadores que pueden incluso superar al producto o servicio original.

Aportar un valor diferencial al mercado es la clave para mantener una posición de liderazgo, y en ese proceso es imprescindible conservar la propiedad industrial de esas invenciones, marcas o diseños que nos hacen diferentes.

Sin embargo, antes de proteger tu producto es importante analizar la competencia.

¿Por qué es importante ese análisis previo?

Por la sencilla razón de que podrías estar infringiendo la patente actual de un competidor, o la marca interesada podría ser muy similar a los signos distintivos de otra compañía. Ignorar estas cuestiones podrían conducirte a futuros litigios.

Otra de las dudas que surgen a los emprendedores es la conveniencia de registrar los derechos de propiedad industrial e intelectual a nombre propio o a nombre de la empresa recién constituida. La mejor opción dependerá del supuesto concreto, pero los futuros inversores exigirán que la totalidad de derechos de propiedad industrial e intelectual figuren en el inmovilizado de la compañía, de modo que lo más habitual sea registrar tanto las marcas como las patentes a nombre de la sociedad constituida.

Asegúrate de dotar los contratos de trabajo con la suficiente protección para que la totalidad de invenciones, obras y creaciones conseguidas por cualquiera de tus empleados queden en el haber de la empresa. De esta forma quedarán todos ellos bajo el dominio de la compañía aunque el trabajador resulte despedido o decida cambiar de empresa.

Cómo emprendedor no quieres que nadie te copie tu proyecto empresarial aunque las ideas como tal no son registrables, y por tanto cualquier emprendedor siempre deberá correr el riesgo de hablar de su proyecto con terceros.

Hay tres requisitos que tus inventos deben cumplir para poder patentarlos. De acuerdo con la ley en vigor, son los siguientes:

  • La invención debe ser novedosa.
  • Implicar un avance a la ciencia.
  • Tener aplicación industrial.

Una invención es novedosa si nunca ha estado disponible para el público en cualquier parte del mundo. Un paso inventivo es algo que no es obvio para otros en el mismo campo. Y una cosa es capaz de aplicación industrial cuando puede ser fabricada o utilizada en cualquier tipo de industria.

Muchos emprendedores consideran la idea original como un auténtico tesoro, pero como emprendedor no debes permitir que esa ambición por mantener un secretismo imposible termine por volverse en contra de tus propios intereses.

Puede que tengas una idea muy buena, pero lo cierto es que es tan difícil lograr triunfar con una idea muy innovadora que nadie te va a copiar, y si lo hacen, reza para que tengan éxito porque entonces tú también lo podrás conseguir. El reto no es tener que competir, sino conseguir vender a un número suficiente de clientes para que tu negocio sea rentable. No te equivoques de pelea. Hazlo lo mejor que puedas.

Cuando se va a compartir con otros posibles socios datos confidenciales en el curso de una negociación, es conveniente firmar contratos o cláusulas de confidencialidad, conocidos también como NDA por sus siglas en inglés, Non Disclosure Agreements.

¿Qué aspectos de una empresa se pueden proteger?

La propiedad industrial hace referencia a los derechos exclusivos que posee una persona o una entidad jurídica sobre las siguientes categorías:

  • Signos distintivos: Son los nombres comerciales que se le dan a los productos y servicios; es decir, las denominaciones de las marcas.
  • Diseños Industriales: Se protege el aspecto exterior de los productos.
  • Patentes y modelos: Inventos que establecen nuevos procesos industriales y que otros podrían replicar buscando resultados similares.
  • Topografías de semiconductores: Se refiere a los trazados de circuitos integrados electrónicos. Es el título de protección más reciente.

Todos estos aspectos se protegen a través de la entidad estatal que regula la propiedad industrial, la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM). Estos derechos de propiedad industrial tienen vigor en todo el territorio nacional. Son los más frecuentes entre las Pymes españolas, y por ello nos centraremos en ellos en este artículo.

No obstante, cabe apuntar que existen también mecanismos para hacer extensibles los derechos de propiedad industrial a nivel internacional:

¿Qué debo proteger en mi Pyme?

Es imprescindible registrar el nombre comercial de tu empresa. Es tan básico que parece que se da por hecho; pero hay muchas Pymes que no tienen protegida su marca, ya sea por dejadez o desconocimiento.

Al mismo nivel, si tu Pyme tiene productos de éxito propios, es muy recomendable que los registres como marca. Si se trata de productos físicos con diseños exclusivos como gadgets, inventos o cualquier tipo de artilugios, tiene sentido registrar su diseño industrial, la patente o incluso ambas.

A veces estos dos tipos de propiedad industrial se confunden. El diseño industrial de la patente hace referencia al aspecto exterior del producto, su apariencia final. Los diseños añaden valor al producto, y al registrar la propiedad industrial del diseño, se está impidiendo que otros imiten esa aportación de valor. Para hacer uso de ese diseño, es necesario abonar a la propietaria del diseño una cantidad a cambio de licencias.

Por otro lado, la patente protege la manera en que un producto o servicio resuelve un problema técnico concreto. Impide que otros patenten inventos idénticos o muy parecidos, y la empresa propietaria a menudo las utiliza como un síntoma de que es innovadora, lo que suele aumentar su atractivo en el mercado, ayudando a captar clientes u obtener financiación.

La OEPM lo explica con el ejemplo de un destornillador: el diseño industrial protegería la forma del mango, pero no la punta, que es la parte que resuelve la necesidad de ajustarse a cada tipo de tornillo. Esto último, el destornillador como invento, vendría a ser la patente.

Las marcas se registran por plazos de 10 años, que deben renovarse transcurridos ese periodo, y es recomendable que conserves los comprobantes de cada registro para evitar que otros roben tus marcas.

A diferencia de un producto o un programa informático, una idea de negocio no se puede patentar. Una idea es un concepto muy general. No puedes restringir los derechos de vender cosas por Internet  o montar un local de reparto express a la primera persona a quien se le haya ocurrido. Así que, olvídate de patentes, salvo que hayas diseñado algo muy específico que se pueda proteger legalmente. Tampoco es posible registrar nombres genéricos, ni tampoco tendría sentido.  Del mismo modo, los adjetivos que atribuyen ventajas al producto tampoco suelen ser aceptados como marca por sí solos, y es necesario que vayan acompañados de otra palabra.

Cuando se produce una innovación en tu empresa que da lugar a productos o servicios exclusivos, es recomendable que registres los dominios web del nombre comercial que vas a dar a esa innovación, al menos los .com y .es. Los dominios .es se registran en el organismo público Red.es, mientras que los dominios .com se registran a través de plataformas especializadas.

Cómo registrar tu nuevo diseño en 5 pasos

 En cuanto se produce una innovación en tu pequeña empresa, lo normal es darle un nombre comercial y registrarlo como signo distintivo o marca, proteger la patente o el diseño.

A modo de ejemplo, a continuación esta descrito cómo se solicita la protección de un diseño industrial, en cinco pasos:

  1. Antes de plantearte el registro del diseño, busca si existen otros modelos previos, dibujos y diseños industriales registrados. Puedes buscarlos en la base de datos Invenes de la Oficina Española de Patentes y Marcas.
  2. Accede a la documentación necesaria en la página oficial de la OEPM. Los documentos varían según la modalidad, pero generalmente necesitarás aportar tus datos, describir las patentes, o en el caso de registrar un diseño, aportar el diseño en cuestión y una indicación de los productos a los que aplica. La representación gráfica del diseño podrá comprender hasta 7 perspectivas diferentes, que deberás anexar al formulario de solicitud.
  3. Para presentar la documentación, tendrás que abonar las tasas de solicitud. Puedes hacerlo vía ingreso bancario o a través de la Sede Electrónica de la web. Las cantidades varían en función del número de diseños y hay un pequeño descuento si los trámites se efectúan de manera telemática.
  4. Presenta la solicitud presencialmente en una de las oficinas de representación de la OEPM o bien vía telemática, en la Sede Electrónica citada anteriormente. Si acudes de manera presencial, tendrás que llevar 3 copias impresas de la solicitud y el comprobante del pago de las tasas.
  5. La OEPM analizará la solicitud y, si cumple todos los requisitos requeridos y no sufre ningún suspenso, se conceden en tres días. El proceso puede demorarse en torno a cinco meses en caso de suspenso antes de la concesión. Si se produce cualquier incidencia, la OEPM notificará por escrito al propietario, por lo que deberás notificar por escrito en caso de cualquier cambio de domicilio.

 

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Hola, soy Valérie Calveyrac

Creadora  de las webs por2cuenta.com y experimentopanzergeist.es.

Me gusta dar largos paseos con mis perras por los campos  para después relajarme en el sofá con un zumo recién exprimido viendo una película de acción.

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